NECOCHEA




Si tengo que describir una tormenta con una sola palabra, creo que “impredecible” seria la que adoptaría. Claro que en estos tiempos, la tecnología tiene la voz más penetrante y es la que termina haciéndose escuchar más y un poco antes de que sucedan las cosas.-
La semana pasada estaban los pronósticos de olas en magenta, lo que hacia vislumbrar que algo de esto vendría, los noticieros como siempre armando un fixture de las inclemencias climáticas y buscando un nuevo récords de “el día mas frío del año”, o “la ola gigante” para que doña Rosa tenga de que hablar en la cola de la verdulería.
Me refiero a tormenta perfecta ya que la pude seguir desde mi ventana y con un mate en la mano, casi hasta haciéndome sentir culpable por ocupar ese lugar, mientras veía a la gente en la parada del micro, otros haciendo malabares en la bicicleta para llegar al trabajo o algunos menos afortunados aun, pidiéndole a la virgen del tiempo, si es que existe, que no se le vuelen las pocas chapas que tienen sus casas. Por eso es que creo que es impredecible y perfecta para los que tienen la suerte de verla en la tele o bien como les comentaba desde la ventana de su hogar.
En Necochea como ya muchos saben, la costa esta menos reparada, la espuma del mar volaba como en una fiesta de la espuma en Ibiza y una vez mas la naturaleza nos dio una clase de que es ella la que manda, y como buena madre nos hizo saber lo pequeños que somos.
Desde Necochea, para Surfpress.
Hernán "Canty" Ramos.




Si tengo que describir una tormenta con una sola palabra, creo que “impredecible” seria la que adoptaría. Claro que en estos tiempos, la tecnología tiene la voz más penetrante y es la que termina haciéndose escuchar más y un poco antes de que sucedan las cosas.-
La semana pasada estaban los pronósticos de olas en magenta, lo que hacia vislumbrar que algo de esto vendría, los noticieros como siempre armando un fixture de las inclemencias climáticas y buscando un nuevo récords de “el día mas frío del año”, o “la ola gigante” para que doña Rosa tenga de que hablar en la cola de la verdulería.
Me refiero a tormenta perfecta ya que la pude seguir desde mi ventana y con un mate en la mano, casi hasta haciéndome sentir culpable por ocupar ese lugar, mientras veía a la gente en la parada del micro, otros haciendo malabares en la bicicleta para llegar al trabajo o algunos menos afortunados aun, pidiéndole a la virgen del tiempo, si es que existe, que no se le vuelen las pocas chapas que tienen sus casas. Por eso es que creo que es impredecible y perfecta para los que tienen la suerte de verla en la tele o bien como les comentaba desde la ventana de su hogar.
En Necochea como ya muchos saben, la costa esta menos reparada, la espuma del mar volaba como en una fiesta de la espuma en Ibiza y una vez mas la naturaleza nos dio una clase de que es ella la que manda, y como buena madre nos hizo saber lo pequeños que somos.
Desde Necochea, para Surfpress.
Hernán "Canty" Ramos.
MDQ





La tormenta del año, así de simple y sin mayores calificativos fue la sudestada que llegó a las costas de Mar del Plata, a falta de cinco meses para cerrar el 2009 el opinódromo (que a veces falla y otras no tanto) sentencia que esta es y será la tormenta del año.
Dos días de lluvia y algunos evacuados, algunos políticos sensibilizados con los indigentes debido a las bajas temperaturas, algunos turistas asombrados por la postal cambiada de la feliz, los lobos de la rambla cruzando los dedos para que el agua no se los lleve (aunque quizás ahí estarían a salvo de los boludos con aerosoles), los automovilistas de siempre pero con el nivel de inconsciencia mucho más desarrollado por culpa de la lluvia, el abrigate querido de las madres multiplicado por tres, la chica de la esquina que aunque se tape con un piloto totalmente amorfo sigue estando más buena que un alfajor Havanna…Y olas, olas y más olas.
Olas de una clásica tormenta de principios de los 90, de esas que hacía rato no llegaban a la Capital Nacional del Surf, pero que sirvieron para demostrar que a veces el mar es manso hasta que los ingredientes de la receta mágica entran en sabia combinación… O quizás la mano de la naturaleza o el cosmos que se expresa a través de una de las más poderosas formas de energía como son las olas.
22 y 23 de julio de 2009, dos días marcados en rojo en las crónicas invernales, dos días y una tormenta que se lleva el aplauso de la gente y estas buenas fotos de Maxi Bendahan.





La tormenta del año, así de simple y sin mayores calificativos fue la sudestada que llegó a las costas de Mar del Plata, a falta de cinco meses para cerrar el 2009 el opinódromo (que a veces falla y otras no tanto) sentencia que esta es y será la tormenta del año.
Dos días de lluvia y algunos evacuados, algunos políticos sensibilizados con los indigentes debido a las bajas temperaturas, algunos turistas asombrados por la postal cambiada de la feliz, los lobos de la rambla cruzando los dedos para que el agua no se los lleve (aunque quizás ahí estarían a salvo de los boludos con aerosoles), los automovilistas de siempre pero con el nivel de inconsciencia mucho más desarrollado por culpa de la lluvia, el abrigate querido de las madres multiplicado por tres, la chica de la esquina que aunque se tape con un piloto totalmente amorfo sigue estando más buena que un alfajor Havanna…Y olas, olas y más olas.
Olas de una clásica tormenta de principios de los 90, de esas que hacía rato no llegaban a la Capital Nacional del Surf, pero que sirvieron para demostrar que a veces el mar es manso hasta que los ingredientes de la receta mágica entran en sabia combinación… O quizás la mano de la naturaleza o el cosmos que se expresa a través de una de las más poderosas formas de energía como son las olas.
22 y 23 de julio de 2009, dos días marcados en rojo en las crónicas invernales, dos días y una tormenta que se lleva el aplauso de la gente y estas buenas fotos de Maxi Bendahan.





